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viernes, 30 de abril de 2010

INEPTOCRACIA Y CRISIS POLÍTICA

El blog de Carlos Martínez Gorriarán

En la sesión de control del Gobierno de ayer, en el Congreso de los Diputados, la vicepresidenta Salgado se quedó en blanco en plena réplica a Soraya Sáez de Santamaría. Enmudeció cuando estaba explicando a su rival las grandes ventajas de la economía española en comparación con las de Grecia. Visto el tema, no es extraño que perdiera el hilo y la trama, porque tales ventajas son muy discutibles y para algunos más imaginarias que otra cosa; de hecho, los mercados internacionales de deuda pública no parecen creérselas demasiado (y por cierto, dos excelentes artículos al respecto de McCoy y de Alvaro Anchuelo). Pero confirmando el adagio de que todo lo que va mal puede empeorar, la vicepresidenta Salgado recuperó el don de la palabra con esta extraordinaria revelación: la gran diferencia respecto a Grecia es la solidez y estabilidad de las instituciones españolas. Léanlo de nuevo, es lo que dijo. Pura antiprofecía, porque si esto es todo lo que el Gobierno –y la oposición- puede presentar como aval de su solvencia, estamos perdidos.

¡Dios santo, de las instituciones sólidas y estables, dice! ¿Cuáles? ¿La administración de justicia? ¿El Tribunal Constitucional empantanado y despreciado? ¿El Tribunal Supremo, motejado de fascista con la connivencia del Gobierno? ¿Los sindicatos empeñados en defender la intocabilidad de Garzón mientras el paro asciende al 20%? ¿La patronal CEOE, presidida por un empresario insolvente? ¿Las cajas de ahorros al borde de la quiebra, dirigidas por delegados de los partidos a los que condonan sus deudas? ¿Los medios de comunicación públicos, convertidos en altavoces del partido de gobierno que los manipula? ¿Los medios de comunicación privados, al servicio del partido que los sostiene con publicidad y favores? ¿El sistema educativo, con el récord europeo de empeoramiento constante de sus resultados? ¿Las CCAA, que derrochan 26.000 millones € anuales por su mala gestión y no responden ante nadie ni hacen nada para evitarlo? ¿Los ayuntamientos insaciables, que nos endeudan para varias generaciones sólo para volver a levantar calles y plazas recién levantadas? Y finalmente, ¿es sólido y estable el Gobierno que sólo controla el 35% o 30% del gasto público y cuyo único modo de conseguir mayorías parlamentarias es comprar votos nacionalistas, cosa ya imposible porque el saco de billetes está -¡por fortuna!- vacío, debido a lo cual el martes 27 perdió tres votaciones sobre medidas económicas importantes al no poder comprar ni votos vascos ni canarios o catalanes ya que no gallegos? ¿o confiamos en la oposición del PP, estúpida y corresponsable del actual desbarajuste? ¿Estas y otras son las estupendas, sólidas y estables instituciones que van a protegernos de un destino económico aciago? Pues dan ganas de pedir la nacionalidad griega, al menos allí ya saben lo que les pasa y lo que les espera.

En resumen: vivimos en una ineptocracia, un gobierno de ineptos resultado de un sistema inepto. Nadie informado puede ignorarlo ya. La ineptocracia es el resultado de treinta años de sistema político y público basado en la selección negativa, tanto de los personajes más ineptos de cada grupo social como de las normas y reglas más ineptas para gobernar y gestionar las cosas públicas. Y no sólo en el Gobierno y su partido, sino en todos los partidos tradicionales, en los grandes sindicatos, en las patronales, en las empresas públicas, etc. El sistema de pactos políticos vigente ha consistido en un mercadeo opaco y a gran escala de favores entre partidos, empresas, sindicatos, constructores y medios de comunicación. Mercadeo que ha sido posible mientras entraba dinero y más dinero en la caja gracias a la prosperidad económica, y que ha tenido la consecuencia del engorde ilimitado del sistema, ejemplificado en los más de 500.000 empleados públicos contratados entre 1999 y 2009 por las distintas administraciones públicas para gestionar los mismos asuntos, en un caso de extraordinaria elefantiasis burocrática, más descarnada todavía cuando se comprueba que el porcentaje de empleos productivos de esa cifra –de médicos, maestros, militares, policías, carteros, etc.- es inferior al de empleos de puro mantenimiento, pago de favores y gestión de la cosa obesa en sí.

Pues señor, se acabó lo que se daba: cada año entrará menos dinero a las arcas públicas por la contracción de la economía, y aumentará en cambio el monto de la deuda a pagar. Ya no se podrá mantener el pago de favores opacos ni el reparto de beneficios entre los socios y leales. Y vamos a pagarlo caro todos. Sobre todo porque si bien se extiende la conciencia de que la crisis que vivimos es la suma de una crisis económico-financiera muy grave con una crisis político-institucional gravísima, sin precedentes –una especie de tormenta perfecta de la cosa pública, en la que flotamos como cascarones a la deriva-, sigue estancada la conciencia de que esta crisis tiene pese a todo solución, pero que tal solución es básicamente política, es decir, pública y ciudadana. ¡Es la política, estúpidos! (© Rosa Díez, sobre una idea original de la campaña de Clinton).

La crisis no se va a resolver en la buena dirección –porque se resolverá, pero puede que en la mala- con lamentos y denuestos ni alarmada contemplación. No basta con soltar elevadas denuncias y logradas soflamas en las tertulias de radios y televisiones. No es suficiente con escribir airados posts contra los políticos (¿y los vagos? ¿y los defraudadores? ¿y los parásitos de todos los ámbitos?) en blogs y foros de internet. No sirve para nada reclamar mesura, sosiego y altura de miras a la ineptocracia. Reclamar a otros lo que están en la propia mano pero no se hace es una muestra de impotencia, cobardía o hipocresía. Es hora de asumir riesgos y compromisos que sólo pueden ser personales. Si estás por la labor, nosotros te ofrecemos un instrumento político para hacer frente al desmoronamiento de lo público, de lo que nos une a todos porque todos lo necesitamos. Un instrumento sin duda mejorable, pero dispuesto a todo y preparado para funcionar. Se llama UPyD y es un pequeño y joven partido político con poca experiencia y muchas ideas. Y anímense, hay sitio de sobra para todas las personas que puedan aportar algo. A la política, por supuesto.

martes, 9 de marzo de 2010

POR QUÉ VOTO A UPyD

Me empecé a interesar en serio por la política hace aproximadamente 5 años. Se puede decir que hace poco tiempo. Me interesé porque me di cuenta de que no entendía muchas cosas de las que se decían sobre política en mi universidad, porque me parecía que había unas posturas encontradas y, lo que es peor, prácticamente irreconciliables. Me manifesté por bastantes cosas, y, en realidad, no me había parado a escuchar lo que decían los que estaban en contra de la manifestación. Luego comencé a leer, a escuchar la radio. Y lo que más me llamó la atención es que, entre tanto discurso, lo que faltaba, a mi parecer, era SENTIDO COMÚN. Me di cuenta de que la mayoría de la gente se rige por prejuicios políticos: “yo siempre he votado al PP”, “yo voto al PSOE porque soy trabajador”, “yo soy de izquierdas, tengo que votar a IU”. Y yo les decía ¿No puede ser que todos o ninguno tengan razón?

Entonces apareció Rosa Díez. Yo sabía poco sobre ella (quizá por esa ignorancia fui capaz de escucharla con la mente mas abierta) pero la primera vez que la escuché, me pareció que tenía razón. No hablaba de izquierdas ni de derechas, hablaba de IDEAS. Pero yo ya no me fiaba, en algún momento se le vería “el plumero”. La escuché una segunda vez, me pareció razonable su discurso (¡razonable!). Era sorprendente ¡Estaba de acuerdo con lo que decía! En un país donde hablar de política te coloca automáticamente en un bando o en otro, era refrescante no tener que pensar en qué lado estás. Puedes estar del lado del sentido común. Por eso voto a UPyD.

Sara Moreno

sábado, 10 de enero de 2009

Espectacular subida de UPyD en las encuestas

Espectacular subida de UPyD en las encuestas
UPyD ante el reto, la demanda y el esfuerzo
El creciente apoyo popular a UPyD es expresión de la demanda ciudadana de una alternativa democrática, progresista y patriótica que defienda los intereses de la inmensa mayoría de la población


Por Pedro Madrí
Tres encuestas, de orígenes tan diversos, coinciden en el resultado. UPyD tiene ya consolidado un porcentaje de votos por encima del 3% a nivel nacional.
La Vanguardia afirma que “otra de las principales novedades giraría en torno a Unión Progreso y Democracia, el grupo liderado por la ex socialista Rosa Díez, que multiplicaría por cinco su capital electoral (y hasta por seis su cómputo parlamentario). El Mundo destaca que “sólo UPyD gana fuerza en un descenso generalizado de todos los partidos. La formación de Rosa Díez conseguiría un 3,1% de los sufragios, casi el triple del 1,2% que logró en las elecciones de marzo”. Incluso el diario Público reconoce, “de aquella manera”, que “UPyD se deja medio punto y se queda en el 3,5%, a un punto de IU. Aunque desde octubre ha perdido siete décimas, la formación de Rosa Díez mantiene un crecimiento espectacular desde marzo, casi triplicando sus resultados”. El creciente apoyo popular a UPyD es expresión de la demanda ciudadana de una alternativa democrática, progresista y, no nos cansaremos de decirlo, patriótica que defienda los intereses de la inmensa mayoría de la población, desde la pequeña y media burguesía hasta la clase obrera.
Hay un valor añadido en UPyD y que también está en las encuestas. Su líder, Rosa Díez, un capital político que va más allá del voto explícito a UPyD. El Mundo dice que “los ciudadanos la premiaron con un honroso 5,3, en tanto que los demás líderes políticos suspendían. Ahora, la líder de UPyD no llega a aprobar, pero aún así sigue siendo, tras el jefe del Ejecutivo, la mejor valorada. Le conceden un 4,73”. Y Público, “a su manera”, reconoce que “la competencia le llega desde un partido mucho más pequeño: UPyD. El mes pasado, Zapatero conseguía un 4,7 y se encontraba cuatro décimas por detrás de Rosa Díez. Ahora, el presidente se queda a una del aprobado y ambos empatan con un 4,9”. UPyD, en los próximos meses, tiene un reto muy importante, el 1 de marzo las elecciones gallegas y vascas simultáneamente y en junio las europeas. La demanda ciudadana creciente de su alternativa nacional exige que UPyD, sobre la base de la unidad política que constituyen sus posiciones políticas clave, tense sus fuerzas organizativas para que se traduzca en el avance electoral demandado.
Fuente: Verdad Digital

martes, 4 de noviembre de 2008

Encuesta publicada 3/11 en Público


El día 3 de Noviembre se ha publicado en el periódico "Público" un gráfico con la intención de voto en el cual se demuestra el gran crecimiento que ha tenido la misma hacia nuestro partido desde las elecciones generales.

Como podemos verificar, del 1.2 obtenido en marzo, si las elecciones se celebraran ahora mismo, la intención de voto ha subido a un 4.2.

Este incremento se debe a la gran actuación de Rosa en el Congreso y de cada uno de los miembros y simpatizantes de UPyD que día a día hacen política de calle.

No debemos dormirnos en los laureles y debemos seguir trabajando en esta línea.

Noticia en Público: http://www.publico.es/espana/170332/psoe/frena/caida/crisis