DEL BLOG DE ROSA DIEZ
¨Hay que tener mucho valor para decir eso” (que convoque elecciones, le había pedido yo) “usted que sólo representa un escaño”. Esa es una de las frases que Zapatero pronunció en respuesta a mi intervención y que ha dado bastante que hablar.
Más allá de esa curiosa percepción del Presidente del Gobierno de que yo represento un escaño en vez de sentarme en él, merece la pena que nos detengamos en el fondo de la cuestión. El Presidente quiso que quedara claro (que me quedara claro) que no merezco el mismo respeto que otros diputados que pertenecen a otros partidos políticos, porque sólo a mí se le ocurre tratar de descalificarme políticamente con tal “argumento”.
La cosa resultó doblemente llamativa porque me soltó la “frasecita” tras haberme recriminado mi insensibilidad hacia “los catalanes”, que es la forma en la que los socialistas de ahora llaman a los nacionalistas catalanes. Como yo le había dicho que tenía la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes y que sin ley constitucional no hay democracia, empezó a explicarme lo de la sensibilidad catalana y eso de la nación jurídica diferente que la nación política. Me preguntó si yo quería ignorar lo que piensan “muchos catalanes que viven en este país, que forman parte del Estado…” y me espetó: “Qué quiere usted, ¿que les tapemos la boca?”
Fíjense que antes que a mí le había contestado a Joan Ridao, portavoz de Esquerra Republicana, que fiel a su discurso había reivindicado no ya el Estatuto sino directamente la independencia. ¿Creen ustedes que recriminó alguna de sus frases? ¿Creen ustedes que le pidió –como a mí- que reflexionara sobre el alcance de sus propuestas teniendo en cuenta que no todos los catalanes pensaban como él? No, hombre no; estuvo largamente perorando sobre las bondades del Estatuto; sobre las capacidades para el autogobierno que el nuevo texto contempla; sobre lo que va a hacer para desarrollar los artículos proclamados inconstitucionales por el Tribunal Constitucional; sobre las posibilidades que tiene de desarrollar por ley orgánica lo que la sentencia ha declarado inconstitucional…
¿Saben cuantos votos tiene Esquerra Republicana? Tiene 298.139 votos.
¿Saben cuantos ciudadanos votaron a las listas de Unión Progreso y Democracia?: 306.079.
Pero eso es lo de menos; más allá de que demuestra lo injusto de la Ley Electoral (el voto de los ciudadanos que les votaron vale tres veces más que el del ciudadano que nos votó, pues Esquerra tiene tres diputados), las palabras del Presidente demuestran una enorme incultura e insensibilidad democrática. En el Congreso de los Diputados todos somos iguales, todos representamos la soberanía popular, todos los diputados representamos al conjunto de los ciudadanos. Nos eligen en una lista, pero en cuanto tenemos el Acta adquirimos la condición de Diputado Nacional y representamos a todos los españoles, a los que nos votaron y a los que no lo hicieron.
Nos trata de despreciar por pequeños, dando a entender que los “pequeños” no tienen nada que hacer frente a los “grandes”. ¡Qué forma de validar ideas, en función de grande o pequeño! Claro, que viendo como se comportan sin escuchar a nadie, siguiendo instrucciones de quien levanta el dedo, (un dedo arriba, si; dos dedos arriba, abstención; tres dedos arriba, no), no debiera de sorprendernos.
La verdad es que es penoso. Es penoso oírle decir esto de lo que estamos hablando; es penoso (y ridículo) escucharle afirmar que considera como propias todas las lenguas del mundo (sic)…; es penoso oír como afirma que él es “pro-catalán”; es penoso que se invente la nación política; es penoso que confunda catalanes con nacionalistas catalanes; vascos con nacionalistas vascos; gallegos con nacionalistas gallegos…
Ya se que me repito, pero ¡¡Qué mala suerte hemos tenido!! Viene una etapa de fuerte inestabilidad política que en el mejor de los casos coincidirá con un débil crecimiento económico y una nula creación de empleo. Y al frente del timón tenemos a un personaje decidido a aguantar como sea, “cueste lo que cueste” que nos dijo el martes pasado. No servirá de mucho (o sí, quien sabe) pero no dejaré de decirle que utilice la única competencia que le queda y nos devuelva a los españoles la autonomía para decidir cómo nos gobiernan. No pararé de recordarle que la democracia es un contrato y que él lo ha roto unilateralmente; que no representa sólo a sus votantes (aunque también) y que el programa con el que se presentó a las elecciones no tiene nada que ver con la política que está haciendo. No pararé de exigirle que respete las normas democráticas, a los tribunales y sus sentencias; que cumpla y haga cumplir las leyes; que se comporte como el gobernante de un país democrático.
No pararé de recordarle que hay millones de españoles sin complejos que, aunque aún no han salido a la calle para decírselo, no van a consentir que les ningunee sus derechos. El derecho a la igualdad ante la ley el primero de ellos.
lunes, 26 de julio de 2010
viernes, 16 de julio de 2010
Y TÚ, ¿QUÉ HICISTE?
Del blog de Rosa Díez
¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes vulneraban las leyes que garantizaban la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?
¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes promulgaban leyes para cambiar la Constitución por la puerta de atrás, sin preguntarnos a todos los españoles?
¿Qué hiciste tú mientras en las CCAA que tienen dos lenguas oficiales se impulsaban leyes para impedir a los ciudadanos que utilizaran libremente cualquiera de ambas?
¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se puntuaba más para acceder a un puesto de trabajo el conocimiento de una lengua que la titulación o la experiencia profesional?
¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se prohibía a los padres elegir como vehicular la lengua común en la educación de sus hijos?
¿Qué hiciste tú cuando conociste que el determinadas Comunidades Autónomas se multaba a los comerciantes por escribir sus rótulos en español?
¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno de España negaba reiteradamente que esos abusos contra la libertad se estuvieran produciendo en España?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España cada vez estamos más abajo en el ranking europeo que mide el conocimiento de nuestros jóvenes escolares?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que tanto el PP como el PSOE se niegan a que el Estado recupere la competencia de Educación para garantizar un sistema educativo de calidad?
¿Qué hiciste tú cuando Zapatero negaba la existencia de la crisis?
¿Qué hiciste tú cuando Zapatero inició un proceso de reforma del modelo de Estado pactándolo con los nacionalistas, con los que no creen en el Estado, con los que creen que cada región es una nación y por tanto un estado?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España hay más de un millón de hogares con todos sus miembros en paro?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que han más de un millón de parados que no reciben ya ningún tipo de subsidio o prestación por desempleo?
¿Qué hiciste tú cuando PSOE y PP pactaron la reforma del Consejo General del Poder Judicial con el único propósito y consecuencia de repartirse el número de magistrados que componen el mismo?
¿Qué hiciste tú cuando aprobaron en el Senado el uso de las lenguas co-oficiales en algunas CCAA de España y supiste lo que cuesta mantener la ficción de que esto es una “nación de naciones” para mantener contentos a los nacionalistas?
¿Qué hiciste tú cuando salió la sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña y los miembros del Gobierno de España se cachondearon de ella, con símil futbolístico el Ministro de Interior, contando letras el Ministro de Justicia, echando la culpa al recurrente el Ministro de Fomento…?
¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno anunció que iba a releer con Montilla la sentencia del TC “por si hubiera que tomar alguna iniciativa para reforzar lo que es el esfuerzo de desarrollo del Estatut que hemos hecho”, o sea, para burlarla?
¿Qué hiciste tú cuando el partido que Gobierna Cataluña y que gobierna España convocó una marcha contra el cumplimiento de la ley constitucional?
¿Qué hiciste tú cuando escuchaste a la Vicepresidenta Primera y al Ministro de Fomento declarar su comprensión hacia esa convocatoria en contra del orden constitucional y de la unidad de la nación española?
¿Qué hiciste tú cuando en diciembre de 2008 te convocamos ante el Constitucional en defensa de los valores fundamentales que la Constitución proclama y que nuestro las instituciones ignoran?
¿Qué hiciste tú cuando, en pleno proceso de negociación entre el Gobierno y ETA te convocamos en la Plaza de la Constitución de Vitoria para proclamar que “La paz es la Constitución”?
¿Qué hiciste tú cuando te llamamos a defender el orden constitucional que es atacado y burlado por el Gobierno de la Nación y, por el partido socialista, por las instituciones de Cataluña, por los partidos políticos en los que se apoya el Gobierno socialista y en los que se quiere apoyar el Partido Popular?
¿Qué hiciste tú cuando viste cómo nos ningunearon en los medios de comunicación?
¿Qué hiciste tú cuando alertamos que se estaba rompiendo la única España que nos interesa, la España constitucional, la que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?
Las preguntas serían interminables. Sirvan las que anteceden como ejemplo. Ve contestándolas, una a una; y preocúpate, ciudadano español, si en más de una ocasión tu respuesta se puede encuadrar en lo que Alvaro Pombo definía como “la ira del español sentado”.
Una democracia necesita ciudadanos que la defiendan. Y nosotros no vamos a renunciar a hacerlo. No renunciaremos a salir a la calle, cada día si fuera necesario, a denunciar el atropello a la ley y a los principios democráticos. No callaremos ante los ataques a la igualdad de derechos; no callaremos frente a los que nos quieren dividir en nombre de la pluralidad para defender intereses sectarios.
No callaremos. Y cuando alguien nos pregunte dentro de unos años qué hacíamos nosotros cuando el país se iba por la fregadera podremos mirarle a los ojos y decir que nunca nos importó estar solos en la defensa de la causa justa, que no nos importó romper tabúes, que siempre dijimos la verdad, que llamamos a la gente a acompañarnos, que hicimos lo que había que hacer.
Pero las fuerzas del establishment, las que no quieren que nada cambie, las que se tapan mutuamente las vergüenzas… son muy poderosas. Y enfrentarse a ellas requiere la complicidad de todos los españoles que no estén dispuestos a renunciar a ser ciudadano. A todos os llamamos para que dejéis de formar parte del club de los españoles sentados. Menos ira y más ciudadanía.
¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes vulneraban las leyes que garantizaban la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?
¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes promulgaban leyes para cambiar la Constitución por la puerta de atrás, sin preguntarnos a todos los españoles?
¿Qué hiciste tú mientras en las CCAA que tienen dos lenguas oficiales se impulsaban leyes para impedir a los ciudadanos que utilizaran libremente cualquiera de ambas?
¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se puntuaba más para acceder a un puesto de trabajo el conocimiento de una lengua que la titulación o la experiencia profesional?
¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se prohibía a los padres elegir como vehicular la lengua común en la educación de sus hijos?
¿Qué hiciste tú cuando conociste que el determinadas Comunidades Autónomas se multaba a los comerciantes por escribir sus rótulos en español?
¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno de España negaba reiteradamente que esos abusos contra la libertad se estuvieran produciendo en España?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España cada vez estamos más abajo en el ranking europeo que mide el conocimiento de nuestros jóvenes escolares?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que tanto el PP como el PSOE se niegan a que el Estado recupere la competencia de Educación para garantizar un sistema educativo de calidad?
¿Qué hiciste tú cuando Zapatero negaba la existencia de la crisis?
¿Qué hiciste tú cuando Zapatero inició un proceso de reforma del modelo de Estado pactándolo con los nacionalistas, con los que no creen en el Estado, con los que creen que cada región es una nación y por tanto un estado?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España hay más de un millón de hogares con todos sus miembros en paro?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que han más de un millón de parados que no reciben ya ningún tipo de subsidio o prestación por desempleo?
¿Qué hiciste tú cuando PSOE y PP pactaron la reforma del Consejo General del Poder Judicial con el único propósito y consecuencia de repartirse el número de magistrados que componen el mismo?
¿Qué hiciste tú cuando aprobaron en el Senado el uso de las lenguas co-oficiales en algunas CCAA de España y supiste lo que cuesta mantener la ficción de que esto es una “nación de naciones” para mantener contentos a los nacionalistas?
¿Qué hiciste tú cuando salió la sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña y los miembros del Gobierno de España se cachondearon de ella, con símil futbolístico el Ministro de Interior, contando letras el Ministro de Justicia, echando la culpa al recurrente el Ministro de Fomento…?
¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno anunció que iba a releer con Montilla la sentencia del TC “por si hubiera que tomar alguna iniciativa para reforzar lo que es el esfuerzo de desarrollo del Estatut que hemos hecho”, o sea, para burlarla?
¿Qué hiciste tú cuando el partido que Gobierna Cataluña y que gobierna España convocó una marcha contra el cumplimiento de la ley constitucional?
¿Qué hiciste tú cuando escuchaste a la Vicepresidenta Primera y al Ministro de Fomento declarar su comprensión hacia esa convocatoria en contra del orden constitucional y de la unidad de la nación española?
¿Qué hiciste tú cuando en diciembre de 2008 te convocamos ante el Constitucional en defensa de los valores fundamentales que la Constitución proclama y que nuestro las instituciones ignoran?
¿Qué hiciste tú cuando, en pleno proceso de negociación entre el Gobierno y ETA te convocamos en la Plaza de la Constitución de Vitoria para proclamar que “La paz es la Constitución”?
¿Qué hiciste tú cuando te llamamos a defender el orden constitucional que es atacado y burlado por el Gobierno de la Nación y, por el partido socialista, por las instituciones de Cataluña, por los partidos políticos en los que se apoya el Gobierno socialista y en los que se quiere apoyar el Partido Popular?
¿Qué hiciste tú cuando viste cómo nos ningunearon en los medios de comunicación?
¿Qué hiciste tú cuando alertamos que se estaba rompiendo la única España que nos interesa, la España constitucional, la que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?
Las preguntas serían interminables. Sirvan las que anteceden como ejemplo. Ve contestándolas, una a una; y preocúpate, ciudadano español, si en más de una ocasión tu respuesta se puede encuadrar en lo que Alvaro Pombo definía como “la ira del español sentado”.
Una democracia necesita ciudadanos que la defiendan. Y nosotros no vamos a renunciar a hacerlo. No renunciaremos a salir a la calle, cada día si fuera necesario, a denunciar el atropello a la ley y a los principios democráticos. No callaremos ante los ataques a la igualdad de derechos; no callaremos frente a los que nos quieren dividir en nombre de la pluralidad para defender intereses sectarios.
No callaremos. Y cuando alguien nos pregunte dentro de unos años qué hacíamos nosotros cuando el país se iba por la fregadera podremos mirarle a los ojos y decir que nunca nos importó estar solos en la defensa de la causa justa, que no nos importó romper tabúes, que siempre dijimos la verdad, que llamamos a la gente a acompañarnos, que hicimos lo que había que hacer.
Pero las fuerzas del establishment, las que no quieren que nada cambie, las que se tapan mutuamente las vergüenzas… son muy poderosas. Y enfrentarse a ellas requiere la complicidad de todos los españoles que no estén dispuestos a renunciar a ser ciudadano. A todos os llamamos para que dejéis de formar parte del club de los españoles sentados. Menos ira y más ciudadanía.
domingo, 11 de julio de 2010
sábado, 10 de julio de 2010
MANIFIESTO EN DEFENSA DEL ORDEN CONSTITUCIONAL
La principal diferencia entre la democracia y cualquier otro sistema político es que la primera se funda en un orden constitucional que garantiza a los ciudadanos sus libertades básicas y su igualdad ante las leyes. La Constitución es la clave de bóveda del edificio legislativo que desarrolla y ordena derechos y obligaciones que deben ser iguales para todos. Por eso atacar la Constitución vaciándola de contenido y debilitando su carácter de ley de leyes, es atacar la libertad, la igualdad y la propia democracia.
En estos últimos años los ciudadanos españoles estamos padeciendo una erosión constante de nuestro orden constitucional, y por tanto de nuestras libertades y de nuestra igualdad ante la ley. Nada hay más frágil que la democracia, cuyo mantenimiento y mejora exige de todos una vigilancia constante y comprometida. Resulta intolerable que los propios gobernantes elegidos para defender el orden constitucional sean quienes más empeño ponen en convertirlo en un caos sin sentido.
Hoy nos hemos reunido aquí, ante la sede del Tribunal Constitucional, para expresar nuestra protesta contra la manipulación de las instituciones encargadas de velar por el mantenimiento del orden constitucional, o lo que es lo mismo, de velar por los derechos y obligaciones iguales para todos, y por nuestra libertad personal. Nos hemos reunido aquí, ante la sede del más Alto Tribunal, para proclamar que sin justicia constitucional, no hay democracia.
La unidad de la Nación española que proclama nuestra Constitución no es otra cosa que la igualdad jurídica de todos nosotros tomados de uno en uno, como sujetos libres y miembros conscientes de la misma democracia. Y esta es, ciertamente, la unidad que pone en peligro la negación del orden constitucional a través de leyes y de acciones de gobierno que no nos consideran ciudadanos de la misma Nación sino que, imponiendo obligaciones y deberes diferentes, convirtiendo privilegios en falsos derechos y arbitrariedades en falsas obligaciones, nos dividen en rebaños enfrentados donde lo que importa no es la libertad y la igualdad entre ciudadanos personalmente diferentes, sino la identificación cerril con un pensamiento obligatorio y uniforme que llaman, sin serlo, “identidad cultural”.
Con la excusa de contentar a nacionalistas descontentos por definición, de potenciar disparatados derechos de lenguas y territorios a base de restarlos a las personas, de reparar viejas heridas sentimentales y resucitados agravios históricos, de imponernos por nuestro presunto bien leyes sectarias que casi nadie reclama, los partidos que gobiernan España y numerosas comunidades autónomas protagonizan constantes ataques contra la Constitución. Sus esfuerzos por controlar y manipular la justicia, la hacienda, los medios de comunicación y todas las demás instituciones públicas para ponerlas al servicio de sus intereses particulares, su contumacia en tomar decisiones claramente inconstitucionales, nos han conducido a una gravísima crisis política.
Naturalmente, la Constitución puede cambiarse para mejorar la democracia. Nosotros proponemos una reforma constitucional que mejore nuestro orden político a la luz de las experiencias de todos estos años. No somos partidarios de la inmovilidad o la fosilización de nuestra Constitución, sino de adecuarla a los retos del siglo XXI. Pero cualquier reforma que se proponga debe ser fiel y leal al orden constitucional, seguir los procedimientos establecidos por la propia
Constitución para su reforma. Y lo que rechazamos es la práctica viciosa de cambiar la Constitución por la puerta de atrás, mediante reformas de Estatutos de Autonomía o por medio de leyes y decretos que chocan con su letra y su sentido. Como ciudadanos españoles, libres e iguales, exigimos ser consultados por quienes quieren cambiar la Constitución por la vía de los hechos consumados, burlando el “derecho a decidir” básico de la democracia, el de participar en la toma de decisiones sobre lo que nos afecta a todos y no sólo a una parte de nuestro país.
Cuando el orden constitucional está en peligro, también lo está la libertad de todos y cada uno de nosotros. Es el momento de que los ciudadanos conscientes digamos de nuevo basta ya, como muchos miles dijeron no hace tanto frente al terrorismo y al nacionalismo obligatorio en el País Vasco. Es el momento de exigir el cese de todo ataque contra la Constitución, y el fin del desacato de los gobiernos a las leyes y sentencias que no les gustan.
Como ciudadanos que cumplimos las leyes y acatamos las sentencias de los tribunales de justicia, incluso las que no compartimos, exigimos a los gobernantes, comenzando por el Gobierno de la Nación, que también ellos respeten la legalidad y cumplan y hagan cumplir las sentencias de los tribunales, incluyendo la de este Tribunal Constitucional relativa al Estatuto de Cataluña. Porque un país donde los gobernantes se reservan cumplir o no la legalidad a su conveniencia no es un Estado de derecho, sino el reino de la arbitrariedad. Porque sin justicia constitucional, no hay democracia.
No denunciamos ataques abstractos. Mientras hoy nos concentramos ante el Tribunal Constitucional para defender la Constitución y protestar contra quienes la quieren vaciar de contenido, en Barcelona se celebra una manifestación contra la Constitución convocada expresamente por el presidente de la Generalitat; una convocatoria basada en las falacias de que la voluntad del pueblo y la nacionalidad sentimental están por encima del Estado de derecho y de la nación constitucional. Con independencia de la opinión que cada cual tenga de los conflictos políticos y jurídicos creados por la irresponsable gestación de un Estatuto de Autonomía claramente inconstitucional –conflictos artificiales de los que el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es el máximo responsable–, la manifestación de Barcelona representa un ataque a la Constitución, y es un acto de desacato al orden constitucional que adquiere su máxima gravedad al estar liderado por el Gobierno y las instituciones de Cataluña. Es una manifestación contra la separación de poderes y la autonomía de la justicia, contra la igualdad de los ciudadanos y contra el imperio de las leyes mientras sigan vigentes. En definitiva, es una manifestación contra la democracia.
Nosotros exigimos a la Generalitat de Cataluña que cumpla con su obligación democrática de acatar la sentencia del Tribunal Constitucional; y exigimos al Gobierno de la Nación que haga cumplir la sentencia y promueva la derogación de todas las leyes que se han aprobado en desarrollo de artículos declarados inconstitucionales por el fallo del TC. Exigimos que cualquier solución a las deficiencias de la actual estructura territorial del Estado se discutan con transparencia en el Parlamento Nacional, con argumentos y propuestas políticas, impidiendo que el futuro de España, nuestro futuro, sea objeto de oscuros trapicheos celebrados a nuestras espaldas.
El objetivo de la política democrática no es hacer que unos se sientan más cómodos que otros a base de imponernos a todos sus sentimientos, haciéndolos obligatorios; el objetivo de la democracia no es restañar heridas imaginarias ni ganar retroactivamente guerras del pasado. El objetivo de la Constitución no es dar satisfacción a mitos y emociones que, por muy comprensibles y humanas que sean, van contra los principios de solidaridad, libertad e igualdad sin los cuales no hay democracia ni ciudadanía, sólo tribus enfrentadas y encadenadas a emociones primarias.
La política democrática debe perseguir el perfeccionamiento incesante de las instituciones, trabajar por un gobierno más eficaz y transparente, por un parlamento más representativo y reflexivo, por una justicia más autónoma y justa. La democracia es la consecución de más libertad personal y de más igualdad entre los ciudadanos con independencia de cuál sea su riqueza, su lugar de nacimiento o residencia, su profesión, su lengua materna, su sexualidad, sus creencias y sentimientos de identidad o pertenencia. Libertad e igualdad son los valores supremos que debe preservar y cultivar el orden constitucional de la democracia, y estos son precisamente los valores que están poniendo en grave peligro los ataques contra el orden constitucional de la España democrática que hoy hemos venido a defender.
Ciudadanos, nuestra libertad está amenazada por quienes creen que pueden dividirnos para acabar con la igualdad y la solidaridad entre nosotros, levantando fronteras artificiosas en nombre de mitos y prejuicios que encubren turbios intereses e impiden la regeneración de la política democrática.
Ciudadanos, ¡Basta ya de ataques a la democracia!
Ciudadanos, ¡Viva la Constitución!
jueves, 8 de julio de 2010
CONTINUA LA CAMPAÑA DE AFILIACION EN GETAFE
PROXIMAS MESAS EN NUESTRO MUNICIPIO
SABADO DIA 10 DE JULIO
Lugar ; C/ Madrid esquina C/ Hospital de San Jose
Horario; 19:00 A 20:30
LUNES DIA 12 DE JULIO
LUGAR ; Pza. General Palacios
Horario: 20:30 a 22:00
martes, 6 de julio de 2010
UPyD PRESENTA ALEGACIONES A LA TOTALIDAD DE LA ORDENANZA DE CONVIVENCIA
Getafe, 5 de Julio de 2010.- Tras realizar un estudio de lo que supondría la aplicación de la Ordenanza de Convivencia en Getafe, promovida por el alcalde de este municipio, UPyD ha decidido presentar una alegación a la totalidad del texto.
Esta decisión ha sido tomada, entre otros motivos, por el recorte en las libertades constitucionales de expresión, reunión y manifestación en los espacios públicos que en opinión de UPyD supondría la aprobación de la citada ordenanza, causando un serio perjuicio para todos los ciudadanos del municipio.
La justificación de esta normativa ha sido la de fomentar la convivencia entre unos ciudadanos que, en ningún momento la han exigido ni han sido consultados para su elaboración, a pesar del carácter participativo de que el gobierno municipal presume continuamente en la elaboración de otras normas o en la toma de decisiones.
En opinión de UPyD, los auténticos motivos de la normativa de convivencia serían tanto el afán recaudatorio de un ayuntamiento que malgasta continuamente el dinero público, como la posible aplicación restrictiva con fines partidistas, tal y como se hizo con la Ordenanza de Medio Ambiente como excusa para intentar detener las actividades informativas de UPyD en el espacio público.
Por tanto, UPyD considera necesaria la participación del ciudadano, cuya opinión debe ser tenida en cuenta para la propuesta, elaboración y aprobación de la normativa, o en resumen, si es necesaria o no, y en caso afirmativo, qué propuestas quieren o no quieren los vecinos, en lugar de dictarles normas ya recogidas en otras ordenanzas.
Esta decisión ha sido tomada, entre otros motivos, por el recorte en las libertades constitucionales de expresión, reunión y manifestación en los espacios públicos que en opinión de UPyD supondría la aprobación de la citada ordenanza, causando un serio perjuicio para todos los ciudadanos del municipio.
La justificación de esta normativa ha sido la de fomentar la convivencia entre unos ciudadanos que, en ningún momento la han exigido ni han sido consultados para su elaboración, a pesar del carácter participativo de que el gobierno municipal presume continuamente en la elaboración de otras normas o en la toma de decisiones.
En opinión de UPyD, los auténticos motivos de la normativa de convivencia serían tanto el afán recaudatorio de un ayuntamiento que malgasta continuamente el dinero público, como la posible aplicación restrictiva con fines partidistas, tal y como se hizo con la Ordenanza de Medio Ambiente como excusa para intentar detener las actividades informativas de UPyD en el espacio público.
Por tanto, UPyD considera necesaria la participación del ciudadano, cuya opinión debe ser tenida en cuenta para la propuesta, elaboración y aprobación de la normativa, o en resumen, si es necesaria o no, y en caso afirmativo, qué propuestas quieren o no quieren los vecinos, en lugar de dictarles normas ya recogidas en otras ordenanzas.
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